Por Redacción de La Coyuntura
El dirigente del MST encabezó un acto en la capital entrerriana y visitó el acampe contra la reforma previsional de Frigerio. Habló de un “fenómeno aluvional” en torno a Bregman y lanzó un mensaje a los peronistas disconformes.
Alejandro Bodart llegó a Paraná este miércoles con una lectura política que excede la agenda de la izquierda tradicional. El dirigente nacional del MST en el Frente de Izquierda-Unidad no vino a hablar de bancas sino de poder. “Las encuestas ya no son para sacar un diputado más o menos; lo que estamos discutiendo es la posibilidad de que haya una tercera fuerza que dispute de igual a igual el poder”, afirmó en declaraciones a Radio Plaza.
El escenario que describe Bodart combina dos crisis que, a su juicio, se retroalimentan: el desgaste del gobierno de Milei y la fragmentación del peronismo. Sobre ese doble vacío, el referente del MST apoya su apuesta. “Hay un hartazgo con Milei porque no ha cumplido nada y ha avanzado con medidas muy antipopulares, pero también porque se combina con una crisis muy grande del peronismo”, señaló.
En ese marco interpretó el crecimiento de la imagen de Myriam Bregman en los sondeos de opinión. Lo llamó un “fenómeno aluvional” que viene acumulándose en los últimos meses y que, según subrayó, no es personal sino colectivo. “Tiene a Miriam como referente, pero es un apoyo a una construcción más colectiva que es el Frente de Izquierda”, dijo.
Entre Ríos como escenario concreto
Antes del acto en el club Unión Árabe —donde lo acompañaron las referentes locales Nadia Burgos y Sofía Cáceres Sforza— Bodart se acercó al acampe que sostienen sindicatos y organizaciones frente a Casa de Gobierno en rechazo a la reforma previsional impulsada por la gestión de Rogelio Frigerio. El gesto no fue casual: le permitió anclar el discurso nacional en una disputa política local concreta.
Desde ese pie, cruzó a sectores de la oposición provincial. “Hay sectores del peronismo que terminan prestando los votos para reformas que perjudican a los trabajadores”, afirmó, en una crítica que apuntó tanto a la conducción sindical como a dirigentes que podrían acompañar el proyecto previsional.
Sin alianzas sin programa
Consultado sobre las perspectivas electorales, Bodart fue categórico respecto de los límites de la construcción: “No vamos a acordar para llegar al gobierno. Queremos hacerlo sobre la base de un programa de transformaciones profundas”. Y aclaró que lo electoral es un complemento de la movilización social, no su eje. “La fuerza fundamental para producir cambios es la de la calle”, sostuvo.
El cierre lo reservó para los peronistas que, según él, buscan cambiar las cosas desde adentro de su propio espacio. El mensaje fue directo: “Todos los intentos de cambiar al peronismo desde adentro terminaron cambiando a quienes lo intentaron”.
Una invitación que, en el año previo a las elecciones, tiene un destinatario claro.
Fuente: La Coyuntura
