Por Luis Mengarelli
Cuando el Centro de Estudios de la Ciudad y la Fundación Friedrich Ebert publicaron el Mapa de la Deuda, el dato entrerriano que replicaron los medios nacionales fue tranquilizador. Con una tasa de mora del 13,3 por ciento sobre el monto adeudado, la provincia entre las menos endeudadas del país, detrás de La Pampa, la Ciudad de Buenos Aires y por delante de Santa Fe y Córdoba, y 4,1 puntos por debajo del promedio nacional del 17,4 por ciento. La herramienta, construida sobre los registros de la Central de Deudores del Banco Central a junio de 2026, considera en mora los atrasos superiores a noventa días y geolocaliza a cada deudor por su código postal.
Ese número deja de ser tranquilizador apenas se recorta la base. En la franja de hasta 25 años, la mora entrerriana alcanza el 32,25 por ciento, dos veces y media el promedio de todas las edades de la provincia. Concordia se ubica como el distrito más comprometido, con un 41,07 por ciento, 8,82 puntos por encima del promedio provincial. Paraná se ubica 1,77 puntos por encima de ese mismo promedio provincial, con un 34,02 por ciento, el segundo valor más alto entre los departamentos con aglomerados urbanos grandes. En términos absolutos, la provincia registra 40.613 deudores únicos menores de 25 años, de los cuales 15.442 están en mora: el 38,02 por ciento, casi cuatro de cada diez. Entre todos acumulan 44.318,84 millones de pesos de deuda, de los que 14.292,19 millones ya están impagos.

(Tasa de mora de los deudores de hasta 25 años por departamento, Entre Ríos)
El fenómeno, sin embargo, excede a las dos ciudades principales. Gualeguaychú marca un 30,2 por ciento en la misma franja etaria, Federal un 32,7 y Victoria un 31,46, mientras que Nogoyá aparece como el piso provincial con un 22,18 por ciento y Feliciano y La Paz se ubican en 23,9 y 25,35 respectivamente. En el segmento de neobancos, algunos departamentos chicos superan directamente a los aglomerados grandes: Villaguay llega al 36,35 por ciento, Federal al 34,3 y las islas del Ibicuy al 34,24, todos por encima de Paraná y Concordia. La mora juvenil entrerriana no es un problema metropolitano.
El desglose por tipo de entidad acreedora expone dos circuitos que operan en paralelo. El más severo es el de los Proveedores No Financieros de Crédito, la categoría que agrupa a las cadenas de electrodomésticos como Cetrogar, Megatone y Frávega. Ahí la mora de los menores de 25 años en Entre Ríos trepa al 48,6 por ciento, el nivel más alto de todas las categorías relevadas, con la brecha departamental más marcada del sistema: Paraná registra un 50,91 por ciento y Concordia un 56,73, más de ocho puntos por encima del promedio provincial en esa categoría específica. A nivel nacional, ese mismo segmento marca un 47,8 por ciento tomando todas las edades, de modo que la comparación es indicativa antes que estricta, pero da una idea de la magnitud: el crédito para bienes durables en cuotas, históricamente el canal más tradicional del consumo popular, es hoy el más deteriorado de todo el sistema.
El segundo circuito es el de los neobancos, categoría donde el Mapa agrupa a plataformas como Mercado Pago, Brubank, Ualá y Naranja X. Ahí la mora de los menores de 25 años en Entre Ríos es del 31,14 por ciento, con Paraná en el 32,81 y Concordia en el 31,88, niveles que superan ampliamente la mora general de la provincia aunque queden muy por debajo del crédito de electrodomésticos. El informe nacional del Centro de Estudios de la Ciudad señala que el 36 por ciento de los deudores jóvenes concentra sus compromisos en estas plataformas, por encima de su participación en las entidades financieras tradicionales, un desplazamiento que el propio estudio vincula con la expulsión de esa población del sistema bancario formal.
El costo de ese crédito quedó bajo revisión esta semana. Legisladores del Peronismo Federal denunciaron ante la Autoridad Nacional de la Competencia a Mercado Pago, Ualá, Naranja X y otras plataformas, y reclamaron auditar tasas, créditos, algoritmos y uso de datos. Entre los firmantes está el diputado entrerriano Guillermo Michel, que vinculó el endeudamiento con la pérdida de poder adquisitivo y sostuvo que muchas familias se endeudan para comprar alimentos. En Ualá los préstamos personales llegan a un costo efectivo anual del 568,94 por ciento y en Naranja X del 262,66. La Cámara Argentina Fintech rechazó que se atribuya a las billeteras la mayor parte de la cartera irregular.
Tomados en conjunto, ambos segmentos muestran que el sobreendeudamiento juvenil entrerriano no tiene una sola vía de entrada, sino que combina el crédito digital de acceso inmediato con el financiamiento tradicional del electrodoméstico en cuotas.
Ese cuadro tiene un espejo en los datos laborales oficiales de la provincia. Según el informe de informalidad laboral de la Dirección General de Estadística y Censos de Entre Ríos, elaborado sobre la Encuesta Permanente de Hogares del cuarto trimestre de 2024, el Gran Paraná registra una tasa de informalidad del 36,9 por ciento, cinco puntos por debajo del promedio de los treinta y un aglomerados urbanos del país, y una proporción de asalariados registrados que también supera a la media nacional. Pero entre los ocupados de hasta 29 años la lectura se invierte: la informalidad trepa al 69,5 por ciento en el Gran Paraná y al 73,9 en Concordia, contra un promedio nacional del 58,7. En la capital entrerriana la informalidad juvenil más que duplica la del tramo de 30 a 64 años, una relación de 2,4 a 1 que a nivel nacional es de 1,6 a 1. Paraná no es un mercado laboral desregistrado: es un mercado laboral cuya puerta de entrada se cerró para los que recién llegan.
Concordia, el departamento con la mora juvenil más alta de la provincia, es también donde el contexto social explica mejor esa posición. El aglomerado volvió a encabezar el ranking nacional de pobreza: el Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA, coordinado por Roxana Maurizio y Luis Beccaria, la ubicó en 49,9 por ciento en el segundo semestre de 2025, con la indigencia trepando al 13,6, mientras el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA la midió en 52,5 por ciento para el primer trimestre de 2026, también primera del país. Según el mismo informe del IIEP, en el último año la desocupación local pasó del 3,4 al 5,6 por ciento y la tasa de empleo cayó del 41,5 al 40,7, ubicándose entre las más bajas del país. En una ciudad con esa combinación de pobreza, informalidad y empleo escaso, el crédito de electrodomésticos y las billeteras virtuales cubren consumos corrientes que el ingreso no alcanza a sostener. El resultado está en los números: en el segmento de electrodomésticos, más de la mitad del monto adeudado por menores de 25 años está en mora.
Paraná responde a una lógica distinta con resultados igualmente preocupantes. El departamento capital muestra indicadores laborales de base más sólidos: el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales del Consejo Empresario de Entre Ríos registró una mejora interanual en las tasas de actividad y empleo del Gran Paraná, acompañada por una leve reducción de la desocupación, en contraste con la caída de Concordia. Pero esa mejora no se traduce en más empleo registrado: la provincia contabilizó 135.567 asalariados privados en marzo de 2026, 1.365 menos que un año antes, y apenas 93 empleados privados cada mil habitantes, muy por debajo de Santa Fe con 138 y Córdoba con 129. A eso se suma la presión del costo de vida urbano. Según el índice de precios de alquileres de la Dirección General de Estadística y Censos provincial, los alquileres en Paraná aumentaron un 77,7 por ciento entre marzo de 2025 y marzo de 2026, sin registrar una sola caída mensual en todo el período, y a comienzos de marzo entrar a un monoambiente en la ciudad requería un desembolso cercano al millón de pesos. En la capital entrerriana el problema no es únicamente la ausencia de empleo formal, sino el costo de sostener la vida cotidiana con un empleo que existe pero no alcanza.
Queda un último dato, y es el que mejor sintetiza la posición entrerriana. El Mapa de la Deuda mide la mora de dos maneras: sobre el monto adeudado y sobre la cantidad de personas. Entre los menores de 25 años, la tasa de mora entrerriana se ubica 4,59 puntos por debajo del promedio nacional, pero la proporción de personas en mora queda apenas 0,2 puntos abajo. Contando pesos, la provincia está cómodamente mejor que el país; contando personas, está en la media. La misma divergencia aparece al tomar todas las edades: 13,3 por ciento de tasa de mora contra 22,97 de personas en mora. Y se confirma en el monto promedio, porque mientras el joven entrerriano con deuda registrada debe 1.091.248 pesos, el que está en mora debe 925.540, un 15 por ciento menos. El perfil que describen esos números podria afirmar_ mucha gente debiendo montos chicos. No es deuda hipotecaria ni productiva, es deuda de consumo. Y la estructura se repite en el mercado laboral: Entre Ríos luce bien en el promedio y mal en el detalle, y el detalle son los jóvenes.
