El supermartes de Frigerio y el mal dato de la inflacion

Abr 15, 2026 | POLÍTICA

El gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, tuvo este martes una jornada cargada en Buenos Aires que combinó gestión, posicionamiento político y señales hacia la Casa Rosada.

Primero expuso en el AmCham Summit 2026, el encuentro anual organizado por la AmCham Argentina, junto a los gobernadores Alfredo Cornejo y Alberto Weretilneck, todos ellos mandatarios con vínculo fluido con el Gobierno nacional. Allí, Frigerio respaldó el rumbo económico de Javier Milei y subrayó la necesidad de sostener el orden macroeconómico.

Ese posicionamiento se dio en paralelo a una jornada donde la economía volvió a quedar en el centro. En el mismo evento, el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que “a partir de abril, los próximos dieciocho o veinte meses van a ser probablemente los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas”. Horas después, el dato de inflación de marzo complicó ese optimismo: el INDEC informó un 3,4% mensual, el nivel más alto en los últimos 12 meses, encadenando diez meses consecutivos de aceleración intermensual. El propio Milei lo calificó como un dato malo.

La tensión se profundizó con otro dato del mismo día: el FMI publicó su informe de Perspectivas Económicas Mundiales y recortó su proyección de crecimiento para Argentina de 4% a 3,5%, al mismo tiempo que elevó su estimación de inflación anual de 16,4% a 30,4% — prácticamente el doble de lo proyectado en octubre. El organismo atribuyó la revisión al impacto de la guerra en Medio Oriente y a una actividad económica más débil de lo esperado en la segunda mitad de 2025.

A esto se suma otro elemento técnico relevante: el Banco Central retomó la acumulación de reservas en el mercado cambiario, un proceso que en parte implica emisión de pesos para la compra de divisas. Si bien desde el Gobierno sostienen que se trata de una expansión monetaria esterilizada y sin impacto inflacionario directo, el mecanismo reintroduce una tensión clásica del esquema macroeconómico argentino.

En conjunto, estos factores configuran un escenario donde el optimismo oficial convive con señales que obligan a matizarlo.

A ese escenario se suma un matiz relevante en el propio posicionamiento de Frigerio. Durante el AmCham, el gobernador no sólo respaldó el rumbo macroeconómico, sino que también planteó la necesidad de avanzar en un nuevo esquema fiscal. En esa línea, le reclamó al Gobierno nacional la reducción de tributos como las retenciones y el impuesto al cheque, a los que definió como “impuestos distorsivos”. El planteo introduce un equilibrio más complejo: mientras acompaña la estrategia general del Ejecutivo, Frigerio empieza a delinear demandas concretas en materia tributaria, en un contexto donde la caída de la recaudación tensiona las cuentas provinciales y municipales. También planteó revisar impuestos subnacionales como Ingresos Brutos y tasas municipales, aunque condicionó cualquier avance a una reducción simultánea de la presión fiscal nacional.

El decreto que se viene

La jornada continuó en la Secretaría General de la Presidencia, donde Frigerio mantuvo una reunión con Karina Milei. Del encuentro también participaron el ministro del Interior, Diego Santilli, y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem.

El eje central fue la infraestructura vial. El Gobierno nacional confirmó que avanzará con un decreto para habilitar que las provincias puedan ejecutar obras en rutas nacionales mediante esquemas de inversión privada. La iniciativa busca dar respuesta a la paralización de la obra pública nacional, abriendo la puerta a que las jurisdicciones subnacionales intervengan en tramos estratégicos con financiamiento propio o articulado con el sector privado.

El tema no llegó de improviso a la agenda del mandatario entrerriano. Días atrás, Frigerio ya había discutido con empresarios locales la situación de la trama vial y la posibilidad de implementar esquemas de peaje en rutas nacionales que atraviesan la provincia. La reunión con Karina Milei funcionó, en ese sentido, como una instancia de validación política a nivel nacional.

Los ATN como telón de fondo

No es la primera señal de sintonía reciente: a fines de marzo, Frigerio y Cornejo se ubicaron entre los principales receptores de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) en la última distribución realizada por la Nación, un dato que refuerza la lógica de cooperación con el gobierno de Milei.

El contexto político

La reunión se dio en un momento de alta sensibilidad política para el oficialismo, en medio de las tensiones internas generadas por la causa judicial que enfrenta el jefe de Gabinete Manuel Adorni, y mientras el Gobierno profundiza su estrategia de acuerdos con gobernadores aliados para avanzar con reformas en el Congreso.

En paralelo, crecen los reclamos por la paralización de la obra pública. Este mismo martes, intendentes peronistas —con respaldo del gobernador bonaerense Axel Kicillof— se movilizaron para exigir mayor inversión en infraestructura. En ese contexto, el decreto anunciado aparece como una vía alternativa: trasladar parte de la responsabilidad a las provincias, habilitando mecanismos de financiamiento privado para reactivar obras clave.

La secuencia del día —respaldo al plan económico mientras el INDEC publicaba el IPC más alto en un año y el FMI duplicaba su proyección de inflación— sintetiza el posicionamiento de Frigerio: un equilibrio entre alineamiento político y pragmatismo de gestión en un escenario económico que muestra tensiones crecientes.