La inflación bajó en las góndolas pero subió en los servicios

May 15, 2026 | ECONOMÍA

Redacción La Coyuntura

El INDEC confirmó este jueves que el IPC registró una variación del 2,6% en abril, cortando diez meses consecutivos de aceleración. El Gobierno salió rápido a festejarlo. Pero el informe oficial dejó una conclusión menos cómoda: el principal motor del índice volvió a ser los servicios regulados, y en mayo los aumentos en luz, gas, agua, transporte y combustibles amenazan con mantener esa presión.

La división que más aumentó fue Transporte, con 4,4%, impulsada por los combustibles. Le siguieron Educación (4,2%), Comunicación (4,1%) y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (3,5%). Los precios regulados avanzaron 4,7% en el mes, casi el doble del nivel general, mientras que Alimentos y bebidas no alcohólicas subió apenas 1,5%.

La estructura del índice muestra esa tensión con claridad. En la comparación interanual, los bienes acumulan 27,4% contra 43,1% de los servicios. “La inflación baja en alimentos, pero los servicios siguen viajando en otro carril”, resumió un economista consultado por La Política Online.

En cuanto al acumulado, el IPC llegó al 12,3% en el primer cuatrimestre, superando ya la meta oficial del 10,1% fijada en el Presupuesto 2026 para todo el año. En términos interanuales, el índice marcó 32,4%.

Mayo: combustibles y tarifas, otra vez

En el mercado leen que la desaceleración de abril convivió con una economía todavía muy fría en consumo masivo y un dólar contenido por la intervención oficial. La lectura es que el Gobierno todavía tiene por delante la parte más sensible de la corrección tarifaria.

El movimiento de YPF lo confirma. Este jueves, el presidente de la petrolera, Horacio Marín, anunció un aumento del 1% en los combustibles a partir del 14 de mayo y extendió el sistema de “buffer” de precios por 45 días adicionales para no trasladar la volatilidad internacional al surtidor, en un contexto donde el barril Brent supera los 100 dólares por el conflicto en Medio Oriente. El aumento es módico, pero el mecanismo de amortiguación tiene un límite: cuando venza el próximo plazo, el ajuste pendiente podría ser considerablemente mayor.

El consultor Orlando Ferreres advirtió en ese sentido que “mayo viene con ciertos problemas”, detallando incrementos proyectados en agua, gas, nafta y salud, además del impacto del transporte en el interior del país.

La inercia que no cede

Para que la inflación vuelva a ubicarse por debajo del 2%, según el director de LCG Javier Okseniuk, “habría que romper con los componentes inerciales que hoy implican un nivel en torno al 2,5% mensual”. Servicios como medicina prepaga, seguros, colegios, internet y cable siguen ajustando según la inflación pasada, manteniendo un piso difícil de perforar.

Fitch Ratings lo ratificó en su último informe: “La inercia también está dificultando la fase final de la desinflación, como se observó en programas de estabilización económica en otros países”. La calificadora proyecta que el índice volvería por debajo del 2% recién hacia fin de año. Morgan Stanley, por su parte, sostuvo que “la desinflación anual debería seguir siendo moderada este año y avanzar gradualmente, dada la persistente inercia y la falta de un ancla monetaria fuerte”.

El REM del Banco Central proyecta una baja gradual: 2,3% en mayo, 2,1% en junio, 2% en julio, y recién 1,8% desde agosto. Una trayectoria que puede alterarse ante cualquier shock tarifario o cambiario.

Milei festejó el dato en redes con mayúsculas: “RETORNANDO A LA NORMALIDAD. A pesar de los intentos golpistas de la política y el shock externo, la inflación retoma el sendero decreciente”. Economistas le respondieron que el indicador refleja subas mensuales todavía muy lejos de toda normalidad, y que la desaceleración convive con un ajuste tarifario que no termina de completarse.

El 2,6% de abril es un alivio real. Pero el camino hacia precios que “empiecen con uno” luce más largo de lo que el festejo oficial sugiere.