Frigerio reivindica el rol del Estado en la economía del conocimiento mientras sus diputados votan el ajuste en ciencia y tecnología 

Sep 20, 2026 | sin categoria

I. La escena en MiradorTEC: la promesa del futuro

El micrófono ajustado a la medida justa, los aplausos medidos y el deslumbramiento de la inteligencia artificial flotando en el aire. El jueves, en el predio de MiradorTEC, el gobernador Rogelio Frigerio eligió pararse del lado del futuro. Con tono firme y rodeado por la dirigencia empresarial de la Bolsa de Comercio de Entre Ríos, presentó Mirador Impulsa, una incubadora y aceleradora destinada a encender la chispa de la economía del conocimiento. «Estamos empezando una nueva etapa», proclamó ante las cámaras.

A su lado, la orquestación del discurso oficial desplegó su mejor retórica. El secretario general de la Gobernación, Mauricio Colello, describió un Estado dinámico, capaz de modernizarse hacia adentro y tender puentes hacia afuera para que las ideas de los emprendedores entrerrianos encuentren financiamiento productivo. Acto seguido, el ministro de Economía, Fabián Boleas, le puso números e ideología al escenario: definió al conocimiento como «un commodity más» y erigió al Estado provincial como el gran articulador entre las aulas universitarias de Paraná y el entramado de las empresas locales. En las diapositivas de la presentación, 3.000 alumnos de primaria aprendían sobre redes neuronales y más de 10.000 docentes recibían capacitaciones digitales. Todo parecía proyectar una provincia a la vanguardia de la innovación.

Sin embargo, en el recinto de la conferencia de prensa faltaba una palabra. Un silencio que cobra volumen a medida que pasa el tiempo: el gobernador no mencionó a la Nación ni una sola vez.


II. El revés de la trama: las bancas de la contradicción

Para entender la verdadera densidad de lo que se anunciaba en Paraná hay que viajar apenas unos meses hacia atrás en el tiempo y trasladar la mirada a más de 400 kilómetros, al recinto de la Cámara de Diputados de la Nación. Allí, donde la retórica se transforma en presupuesto y leyes de la República, la historia adoptó un guion diametralmente opuesto.

En diciembre pasado, los cinco diputados nacionales alineados con el gobierno provincial —Beltrán Benedit, Andrés Laumann, Francisco Morchio, Alicia Fregonese y Darío Schneider— levantaron la mano para aprobar el Presupuesto 2026. Con esa votación en bloque, estamparon su firma en el Artículo 30, la cláusula que borró de un plumazo la obligación legal de invertir el 6% del PBI en educación y derogó el esquema de financiamiento progresivo que debía llevar la inversión científica nacional al 1% del PBI para 2032. Mientras los cuatro legisladores de Unión por la Patria votaban en contra, la representación entrerriana del oficialismo convalidaba el desguace normativo del sistema científico del cual se nutre, precisamente, la economía del conocimiento.


III. El choque de realidades y la inminencia del voto

La paradoja no es un recuerdo de archivo; es un conflicto de estricta coyuntura. Las universidades públicas de Paraná —esas mismas de las ciencias duras que el ministro Boleas elogió como motor del desarrollo provincial— enfrentan hoy un estrangulamiento diario.

El proyecto de Presupuesto Nacional 2027, que ingresará a debate en las próximas semanas, profundiza la motosierra: Ciencia y Técnica recibirá un 7% real menos que este año (lo que representa un derrumbe del 85% respecto a 2023). Los gastos de funcionamiento universitario caerán casi un 8%, la inversión en infraestructura se desplomará un 50% y los salarios de los docentes e investigadores continuarán congelados un 30,5% por debajo de los valores de hace tres años.

La escena vuelve a cerrarse sobre el mismo punto de partida. En pocos días, los mismos cinco diputados entrerrianos volverán a sentarse en sus bancas para votar el presupuesto 2027. Mientras tanto, en los pasillos de MiradorTEC, las luces de la incubadora de proyectos siguen encendidas, proyectando la ilusión de un ecosistema tecnológico próspero en una provincia cuyos representantes, en el Congreso, votan la desconexión del sistema que lo sostiene.